El origen de las psicoterapias experienciales coincide con el surgimiento del Movimiento Humanista que a su vez dió paso a la psicología humanista que pretendía introducir en los tratamientos terapéuticos aspectos descuidados por el psicoanálisis y la terapia conductual y que finalmente se desarrolló como una alternativa teórico-metodológica.
Las presuposiciones filosóficas del movimiento humanista giraban en torno a la idea de la concepción holística del ser humano y al supuesto básico de que la vida humana está dirigida y justificada por la realización de valores.
La intervención terapéutica basada en los principios de la psicología positiva se basa en:
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Potenciar la experiencia corporal y las emociones
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Desarrollar la autoconciencia
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Potenciar la convivencia grupal
Quería hablar sobre la bioenergética en concreto, dentro de las terapias experienciales, porque de algún modo en mi propio método de trabajo rescato algunos de sus principios y objetivos. Esta propuesta terapéutica nace de la mano de Wilhelm Reich y fue ampliada en los años 50 por Alexander Lowen.
Los conceptos fundamentales de la bioenergética son:
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La energía, cómo una fuerza vital fundamental y la idea de que hay energía en todo nuestro ser.
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Vivimos a través de un cuerpo que expresa y memoriza. A crédito personal añadiría que somatiza todo aquello que no expresamos.
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El estado de salud se alcanza cuando la persona tiene sus energías de carga y descarga en equilibrio dinámico.
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Una persona está enferma porque sus energías están bloqueadas
El objetivo del tratamiento terapéutico bioenergético consiste en aumentar el conocimiento sobre uno mismo, integrar los sentimientos, las sensaciones, las emociones y los procesos mentales y racionales, actuando sobre 4 etapas:
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El ego: representado por las defensas psíquicas en la búsqueda en el pasado de traumas, situaciones, personas, pensamientos, sensaciones.
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Muscular: corresponde a ver la relación entre la actitud corporal y las experiencias de la vida y la expresión de los impulsos bloqueados.
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Emocional: dónde, en qué parte del cuerpo se sitúan las emociones reprimidas – sucede muchas veces en consulta que pregunto directamente “¿dónde estás sintiendo esa emoción? o coloca tus manos dónde estés sintiendo esa emoción”, estas indicaciones ayudan a la persona a conectar con lo que su cuerpo está sintiendo en el momento en el que expresa con palabras sus emociones y de ese modo es más fácil sentir físicamente esa emoción y desbloquearla –
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Centro: aquí es dónde emana el sentimiento de amar y ser amado, desbloquearla es crucial.
El proceso de tratamiento se basa en tomar contacto con el cuerpo, liberar tensiones y la aceptación del sí mismo corporal. Entre varias de las técnicas que se utilizan en la bioenergética hay dos que yo personalmente utilizo en consulta, la respiración y la meditación, ya que me resultan muy útiles para conseguir que la persona se concentre en el momento presente, apacigüe la mente y consiga entrar en contacto consigo mismo, sobre todo cuando es difícil expresar una emoción o recordar algo.
Cuando conseguimos encontrar “la calma” y suprimir toda actividad física y mental (dentro de lo posible) el cerebro genera ondas alfa que ayudan a conectar la actividad de los dos hemisferios cerebrales, facilitando así la integración de lo consciente con lo inconsciente, lo que yo llamo trazar “el camino al inconsciente”.
Para terminar, me gustaría preguntarte si ¿has vivido o estás viviendo algo que es doloroso, injusto, frustrante, que te genera ira, rabia, impotencia, tristeza, dolor, y no puedes o no sabes cómo gestionar esa emoción y energía bloqueada?
En ese caso, es un buen momento para que te tomes un instante y encuentres la calma, apaga, desconecta, respira y busca en el silencio la conexión con eso que sientes, permítete sentirlo, búscale un espacio en tu cuerpo, ¿lo tienes? ahora libéralo, porque recuerda “el cuerpo grita lo que la mente acalla”.







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